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UNA SENCILLA RECOMENDACIÓN

Norway Reports

Si eres Persona Física, generas ingresos sin tributar al SAT, y seguro te preocupa la Reforma Fiscal 2020

La Reforma Fiscal 2020 sigue, y seguirá siendo, uno de los temas más polémicos durante el año, tal como se mencionó en el artículo pasado. En éste se resaltaron algunos puntos muy importantes de lo que se espera de la economía mexicana, pero se hizo mayormente pensando como persona moral —grupos u organizaciones de personas que tienen obligaciones con el SAT—, y con visión de analista.

Pero, ¿qué hay con las personas físicas, los individuos que participan activamente en la economía, pero no tributan ante el SAT?

Es comprensible estar preocupado. Hasta la fecha, muchos analistas y asesores fiscales siguen tratando de entender la reforma. Su redacción, o sus bases, llegan a ser poco claras, e incluso confusas, y las noticias que oímos generalmente se concentran en torno a los delitos fiscales y su tipificación como crimen organizado. Esto genera miedo entre personas que trabajan de manera honrada y que de ninguna manera buscan cometer un desfalco al gobierno. Simple y sencillamente ha existido un desconocimiento y falta de herramientas, emparejado a un mercado donde la informalidad es cuestión de todos los días.

Muchos profesionistas independientes, dueños de pequeños negocios y personas que reciben algún tipo de ingreso, están preocupados por la visibilidad que el SAT puede tener sobre ellos, especialmente, los que empiezan a bancarizarse a través de cobros por sus productos o servicios vía transferencia bancaria, plataformas digitales como PayPal o cobros a través de terminal punto de venta. O, simplemente, las que reciben efectivo y los depositan en sus cuentas bancarias.

Cuando una persona que se encuentra en esta situación pregunta mi opinión, y qué puede hacer para no verse afectada, mi respuesta es sencilla: FORMALÍZATE. No es la respuesta que buscan, pero no sólo es la mejor solución a sus preocupaciones, sino que es la correcta.

Afortunadamente, —sensibilizado con la problemática y la resistencia de los negocios ante la formalización (y pagar impuestos)— el SAT cuenta con un régimen “introductorio” hacia la profesionalización, y con una serie de consideraciones bastante atractivas para quien esté dispuesto a dar el salto.

Régimen de Incorporación Fiscal (RIF)

Este régimen entró en vigor en 2014 buscando regularizar pequeños negocios —como tiendas de abarrotes, tianguistas o papelerías—, personas que practican alguna actividad económica sin contar con un título profesional —como taxistas, plomeros o peluqueros—,  comisionistas, y personas que perciban ingresos a través de asimilados a salarios, sueldos, arrendamiento de casa habitación o local comercial, e intereses.

Este régimen ofrece beneficios como: 1) reducción del 100% de pago del ISR durante el primer año, y reducción gradual del 10% anual de este beneficio a partir del segundo año de operación, 2) reducción del IVA y IEPS en operación al publico en general. Si los ingresos anuales del negocio no son superiores a $300mil pesos, la reducción será del 100%. 3) No se presenta declaración anual (cuenta con una excepción).

Existen otros beneficios adicionales como servicios de salud en el IMSS, créditos hipotecarios en INFONAVIT, créditos de NAFIN y seguros de vida con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros.

Para poder tributar bajo este régimen, los ingresos del negocio o de la persona física no podrán exceder los 2 millones de pesos, y se deberá presentar declaraciones bimestrales del ISR, IVA y IEPS. La persona o negocio podrá tributar bajo este régimen hasta por 10 años, posteriormente deberán migrar a Persona Física con Actividad Empresarial o a Personal Moral.

A partir de la Reforma Fiscal 2020, se podrán incorporar al RIF las personas físicas que presenten servicios o enajenen bienes por internet o a través de plataformas tecnológicas. El límite es que los ingresos de las personas sean única y exclusivamente a través de plataformas digitales.

No debemos pasmarnos ante los cambios generados por la Reforma Fiscal. Es necesario comenzar a actuar. El Régimen de Incorporación Fiscal funciona como un mecanismo de profesionalización y tranquilidad para el futuro de los negocios. Es sencillo, y sus beneficios superan la necesidad de andar buscando la forma de darle la vuelta a la reforma. De igual manera, es importante asesorarnos con un especialista fiscal para entender todo el proceso y realizarlos de manera correcta.

 

 

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