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MARRUECOS, EL PAÍS DEL OCCIDENTE

Koutoubia mosque, Marrakech, Morocco

El Reino de Marruecos se encuentra en el Magreb, al norte de África. Significa “el país del occidente” en árabe, y “la tierra de dios” en bereber.

Tengo la suerte de tener una combinación de culturas muy diversa: Soy mitad francesa, mitad marroquí y llevo más de 15 años viviendo en México. Así que después de hablar de un poco del lado francés, toca hablar de Marruecos.

Mi mitad marroquí es por mi lado paterno. Cuando íbamos a Marruecos, que era cada verano, teníamos nuestro guía local privado: mi padre. Rentábamos un coche e íbamos por las mejores zonas del país.

Agadir

Nuestro recorrido empezaba en Agadir donde lo único que hacíamos era visitar a mi bisabuela, comer e ir a la playa. Al llegar íbamos al mercado que estaba a unas 4 cuadras de la casita de mi bisabuela para comprar todo lo necesario para comer un delicioso couscous casero.

Agadir fue destruida por un temblor en los años 60 y su reconstrucción se enfocó en crear departamentos para alojar rápidamente a la población que perdió su vivienda, por lo que su atractivo principal es su bahía, una de las más hermosas del mundo. Puedes relajarte en la playa y sus hoteles o aprovechar actividades como el buceo y disfrutar de un paseo en catamarán, con la garantía de tener sol  340 días al año.

Essaouira

Después de Agadir nos dirigíamos a Essaouira, otra ciudad al borde del mar,  también llamada “la ciudad del viento“, por sus fuertes corrientes de aire. Esto la vuelve un lugar ideal para los amantes del surf.

El centro de Esauira está rodeado de murallas y sus calles están prohibidas para los autos, pero eso no significa que sean tranquilas. Están llenas de gente, perros, gatos, bicicletas y hasta motonetas que van en todos los sentidos, con ruidos de claxon, gaviotas y risas. Estas calles son un espectáculo para cualquiera, con artistas callejeros que ofrecen presentaciones en vivo, otros que exhiben y venden su arte, creado, en su mayoría, con lienzos y/o colores hechos a mano por el mismo artista.

Los cinéfilos, deben darse una vuelta por el memorial de Orson Welles, ubicado justo afuera de las murallas del centro y pueden terminar dando un paseo por el malecón que bordea el mar. A finales de los años 40 Orson Welles grabo Othello en las calles de Esauira, y por falta de recursos, la población local ayudo al director y su equipo creando disfraces y actuando de extras

Marrakech

Cada verano, teníamos que llevar a mi abuela a Marrakech por una sola razón: su mercado.

Cualquier mercado en Marruecos se llama souk (zoco en español), y mi abuela adoraaa el souk de Marrakech. Una vez que entras al mercado encuentras collares, pendientes, brazaletes, anillos y todo tipo de diseños, principalmente de oro y oro blanco.

También encontrarás ropa típica, bolsas y zapatos de piel, artesanías, tapetes, especies, teteras para té de menta, recipientes de barro, entre muchos otros. Si están acompañados de expertos en la negociación marroquí, como lo es mi abuela y mi papa, no tendrán problemas. De lo contrario no te sientas mal en negociar lo más que puedas cualquier cosa que compres.

Los marroquíes te venderán todo más caro, como si fuera la mejor compra de tu vida y el nivel de competencia es tan alto que acabarás en medio de dos comerciantes argumentando que no compres con el otro porque “lo que vende es de mala calidad”.

El mercado se encuentra muy cerca de la famosa plaza Jemaa El Fna donde todo el día y en todos lados verás puestos de comida tradicional, cantantes, encantadores de serpientes, tatuadores de henna, entrenadores de monos o comediantes que te invitan a retarlos en algún juego de destreza, obvio a cambio de unos dirhams (la moneda nacional).

Desde la plaza pueden tomar los taxi-carruajes que hasta la población local usa como medio de transporte. Pueden pedirle a su conductor que, en el camino, pasen por el hermoso palacio imperial del rey Mohamed VI, en mi opinión, es el más hermoso.

Casablanca o Caza para los locales.

Es la capital económica y comercial, y la ciudad más grande de Marruecos, la ciudad de Rabat siendo la capital política.

Voy a ser honesta, Casablanca no es bonita, está llena de edificios, supermercados, avenidas y gente que no sabe conducir. ¡Si crees que en México conducen mal, es que no has ido a Casablanca! Perooo es la ciudad en la que vivían mis abuelos, entonces tiene un lugar especial en el corazón de mí familia, y sobre todo es la ciudad que tiene la mezquita más grande de Marruecos, la novena más grande del mundo.

Tips para ir a Marruecos:

– No te sorprendas si en muchos lugares te piden quitarte los zapatos.
– El único lugar en el que tienes que tener tus hombros y piernas cubiertas es en las mezquitas.
– Si eres mujer, que no te impresione si los marroquíes quieren casarse contigo. Es su manera de piropear.
– Lleva un diccionario español a francés, la mayoría de los marroquíes hablan francés y será más fácil pronunciarlo y leerlo que el árabe. Hasta los menús en restaurantes los tendrás en francés.

About the author

Lei

Francesa fluida en chilango, madre, cinéfila y experta en hotelería. Me encantan los domingos urbanos, los tacos al pastor y los paseos en camello

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