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La supervivencia de las Pymes y COVID-19

Norway Reports

El mundo empresarial está acostumbrado a las malas noticias, y a buscar un culpable. Pero, ¿qué pasa cuando ese culpable no es un gobierno, una institución, otra persona, o inclusive uno mismo? ¿a quién le echamos la culpa? Ya lo decía el Guasón, interpretado por Heath Ledger: “nadie entra en pánico cuando el plan van según lo previsto, inclusive si el plan es horrible”. Las malas noticias en los negocios son siempre esperadas. “Introduce un poco de anarquía. Altera el orden establecido, y todo se convierte en caos”.  En estos momentos, esa anarquía se llama COVID-19.

Diversos medios de comunicación buscan una similitud entre el COVID-19 y la pandemia de Influenza de 1918, mejor conocida como “La gripe española”. Lo mismo buscaron hacer en el 2009 con la Influenza A/H1N1. Si bien, la fatalidad es un buen vendedor, dicha comparación siempre resulta incorrecta. Más de 100 años de enormes avances en el área de la medicina hacen improbable que se repitan las, aproximadamente, 500 millones de personas infectas, de las cuales 50 millones murieron, como durante la gripe española. Al 16 de marzo de 2020, la herramienta de recopilación de datos mundiales del COVID-19 de la Johns Hopkins University reporta un total de 179, 103 infectados, con 7,079 muertos.

La memoria histórica: epidemia de influenza A/H1N1 en 2009

Como lo mencioné en el artículo anterior, el principal afectado de este virus será la economía mundial. Paros generales en ciudades como España e Italia. Cancelaciones de todo tipo de eventos masivos. Prohibición a la entrada de vuelos provenientes de ciertos países. La interrupción de la cadena productiva mundial derivado de los paros en China. 2020 se apunta para ser uno de esos años para recordar.

Pero el 2009 también lo fue. Del 23 de abril al 5 de mayo de 2009, la influenza A/H1N1 infectó a aproximadamente 72,548 personas, de las cuales 1,316 fallecieron. Otra victima de la influenza fue la economía nacional.  En esa época, se decretó un paro de actividades, que generó pérdidas económicas equivalentes a 57 mil millones de pesos o una contracción del 0.7% del PIB, según datos emitidos por la Secretaria de Salud en el 2009. Las principales industrias afectadas fueron las relacionadas al consumo: restaurantes y bares, cine y teatros, turismo, transporte, etc.

Pymes: ¿Cómo sobrevivir al COVID-19?

Es inevitable que se repita un escenario similar al 2009: una caída en el consumo. Frenar la caída en ventas puede que esté fuera de nuestro alcance, pero lo que sí lo está es asegurar primero la supervivencia del negocio, y segundo, la recuperación de éste.

Costos y Gastos. Un menor ingreso implica menos flujo para cubrir nuestros cotos y gastos. Hora de hacer una revisión de éstos. Es importante definir cuáles son los estrictamente vitales para mantener en marcha la estructura de nuestro negocio. Existen otros de los cuales podemos depender momentáneamente sin afectaciones a nuestras operaciones como viajes, comidas de negocios, eventos, e inclusive, postergar inversiones cuyos resultados creemos se pueden ver afectados durante esta época.

¿Detengo mis operaciones? Muchos empresarios se hacen esta pregunta, especialmente restauranteros, que recuerdan las afectaciones vividas en el 2009. La respuesta es muy personal, y obedece a la estrategia tanto como al feeling de cada uno. Un dato que nos puede ayudar a tomar esta decisión es calcular el Punto de Equilibrio diario (cuanto ingreso necesito para cubrir mis costos y gastos) que necesito para no generar perdidas en mi negocio. Si el ingreso no es capaz de cubrirlo, es importante definir hasta cuándo estamos dispuestos a perder. También es importante estar al pendiente de los comunicados oficiales del gobierno y del comportamiento del mercado en general para decidir cuando re abrir.

Negociación con clientes y proveedores. El COVID-19 afecta a todos por igual, por lo que no esta demás hablar con nuestros clientes y proveedores, y preguntar si se están considerando ciertas condiciones de pago que nos puedan hacer más manejables nuestras obligaciones.

Comunicación con nuestro personal. Son tiempos difíciles, porque la incertidumbre es alta. La comunicación con nuestro personal es más vital que nunca, ya que son el activo más importante de cada empresa. Es esencial definir la forma de trabajo durante un paro de actividades generalizado. Afortunadamente, contamos con herramientas de comunicación más avanzadas a las que se contaban en 2009, las cuales nos permiten trabajar a distancia (home office). Algunas de estás son Monday, Workplace, Slack, etc.

Reinventar la estrategia de negocio. Tiempos como los que estamos viviendo nos enseñan que tenemos que ser flexibles, y re inventarnos día con día, y hacer resiliente nuestro negocio. Es momento de hacer un análisis y ver qué funciona, qué no, y qué puede mejorar. Pero sobre todo hay que mejorar para cuidar a nuestro negocio, y a la gente que trabaja con nosotros.

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