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¿DE DÓNDE VIENEN LOS ÁRBOLES DE NAVIDAD? HISTORIA Y ECONOMÍA

Norway Reports

Hay personas que no pueden esperar a la navidad. Especialmente los estrategas de las tiendas departamentales y de retail que empiezan a colocar mercancía navideña en sus espacios —en algunos casos hasta en los primeros días del mes de septiembre.

La navidad tiene implicaciones sociales en torno a la familia, los amigos, y los sucesos, enseñanzas y sentimientos que vivimos a lo largo del año. Pero también tiene implicaciones económicas. Para muchos comercios es la época de mayores ventas durante el año mientras para muchas otros, marca el cierre del año, preferiblemente junto a unas merecidas vacaciones.

¿Y qué objeto simbólico decora y aglutina tantas nociones navideñas? El árbol de navidad. Esa referencia que se origina en la tradición de las culturas nórdicas, quienes durante épocas similares a lo que ahora celebramos como la navidad, festejaban el nacimiento de Frey, dios del sol y de la fertilidad, en torno a un árbol llamado Yggdrasil, que representaba la unión entre los diferentes mundos existentes. Posteriormente, los primeros cristianos en llegar al norte de Europa sincretizan la festividad y le dan un nuevo significado al árbol perenne, que generalmente era un fresno, como una manera de celebrar el nacimiento de Cristo.

Los primeros registros de un árbol navideño en México datan de la época de Maximiliano de Habsburgo y Carlota de Bélgica, quienes lo utilizaron para decorar el Castillo de Chapultepec durante la época decembrina. Una vez explicada someramente la historia del árbol de navidad es importante conocer de dónde vienen los árboles que utilizamos en México.

Se estima que durante finales de noviembre y diciembre se compran entre 1 y 1.3 millones de árboles navideños, de los cuales 40% son producidos en México y 60% se importan de Estados Unidos y Canadá. De éstos, el 60% son consumidos en la Ciudad de México y su área metropolitana.

Los principales estados productores son:

  1. Estado de México.
  2. Ciudad de México.
  3. Veracruz.
  4. Puebla.

La producción de 2019 fue de aproximadamente 553,075 árboles de Ayacahuite y Oyamel. Es importante mencionar que, si bien México produce el 40% de su propia demanda, el incremento de la producción nacional se dificulta por el riesgo que implica para el productor el desarrollo de esta actividad, cuyo retorno de inversión se da hasta el séptimo año, en el mejor de los casos, o inclusive hasta el décimo. Esto implica un cuidado de hasta 10 años por cada árbol, en el cual brinda servicios medioambientales como la conservación y el enriquecimiento de los suelos, absorción de dióxido de carbono, extensión del hábitat natural de las especies nativas de la zona, y la creación de microclimas para otras especies. Adicionalmente, desalientan la extracción clandestina de árboles pequeños en bosques naturales.

Al momento de su corte, inmediatamente se debe de sembrar un nuevo ejemplar, como lo establece la NOM-013-SEMARNAT-2010, lo que previene que la actividad sea considerada como deforestación, ya que adicionalmente las tierras utilizadas para estos cultivos previamente fueron terrenos deforestados o están proceso de reconversión productiva.

En cuanto a los árboles de importación, estos deben de cumplir con lo estipulado en el Programa de Verificación a la Importación de Árboles de Navidad. Este programa, a través de una serie de revisiones en las diferentes aduanas del país, evita la introducción de enfermedades y plagas como lo sería el “gorgojo de las ramas”.

Una vez que el árbol cumple con su función decorativa, puede continuar a un ciclo de reciclado donde sus subproductos pueden ser utilizados como composta, material para acolchado en jardinería, e inclusive como artesanías. Para que nosotros como consumidores podamos permitir esta continuación en el ciclo de vida del árbol, el gobierno, a través de la Conafor, cuenta con diferentes centros de acopio.

A estas alturas de diciembre es muy probable que la mayoría de los consumidores habituales de árboles de navidad ya cuenten con el suyo, pero la Conafor tiene un directorio de los diferentes puntos de venta en los que se pueden adquirir arboles certificados. Puede ser un tip para planificar la compra del 2020.

 

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About the author

Rafael Chavez

Redactor para JCI.
Chief Economist en Castbord Consulting.
Apasionado de la industria cervecera, no siempre para beberla.