Finanzas México Negocios

Cómo la crisis financiera cambiará al consumidor

Norway Reports

Una cosa es segura, el mundo está cambiando hacia una nueva realidad que no será definible ni comprensible hasta dentro de unos años, cuando los efectos de la crisis se hayan asentado.

Pero antes, el 1 de junio (esperemos), cuando reabramos nuestros negocios y la gente regrese a laborar, vamos a experimentar un sentimiento de extrañamiento porque todo va a cambiar, pero no sabemos ni cómo, ni cuándo, ni qué hacer para estar listos.

Lo primero que haremos será fijarnos en la salud de nuestros negocios, cuánto entra, cuánto sale, quien me debe, a quien le debo, qué costos y gastos puedo recortar… Es un análisis casi imposible de obviar (e irresponsable si no se hace), pero nuestros clientes también se van a hacer las mismas preguntas, y puede que nosotros seamos ese recorte si no entendemos su nueva forma de pensar.

Cómo cambiaron las preferencias de los consumidores después de la crisis financiera del 2008

Cada crisis económica reestructura el mercado y genera nuevos incentivos y oportunidades, pero también trea limitaciones que previamente no existían. El consumidor adapta sus hábitos de consumo a esta nueva realidad, y a cómo él encaja dentro de ésta.

La crisis financiera del 2008 generó una serie de cambios en cómo la gente tomaba sus decisiones de consumo, y estos nos venían siguiendo hasta antes de la pandemia.

Anterior al 2008, los consumidores centraban sus preferencias en la compra de casas o departamentos, automóviles y ropa, que reflejaran su capacidad económica. Baby Boomers y Generación X, las generaciones que dominaban el mercado laboral de ese entonces, venían de una estabilidad económica que permitía tener certeza respecto a un nivel de ingresos y de gastos que justificaban su conducta de consumo.

La crisis, que tuvo su origen en el mercado de los créditos hipotecarios de Estados Unidos y rápidamente se extendió por todo el planeta a través del sistema financiero, generó desempleo y disminución en el consumo (como el que estamos viviendo). Las empresas no podían hacer frente a sus gastos, y mucho menos podían contar con prestamos que los ayudaran, ya que los bancos prácticamente cerraron la llave del financiamiento ante la crisis que su sector generó. La idea de “certeza de ingresos” se transformó incertidumbre, en un mercado laboral donde los millenials comenzaban a integrarse, cargando deudas escolares y bajas probabilidades de conseguir trabajo.

¿Cómo afrontaron los consumidores esta nueva incertidumbre? Cambiando del lujo y lo caro a lo casual y barato, del tener posesiones a tener experiencias, y comprar únicamente en épocas de descuentos; mentalidad que, indirectamente, crearon los negocios al tratar de deshacerse de todos los sobre inventarios que tuvieron durante la crisis. Adicionalmente, los millenials, la nueva generación dominante, comenzó a aplazar decisiones como el matrimonio, la paternidad y la compra de casas, ya que no existían las condiciones que les garantizaran poder afrontar estas responsabilidades.

Los que sobrevivieron, los que quebraron y los que crecieron

La crisis dio pie a un nuevo mercado con nuevas reglas y consumidores con nuevas preferencias. Todo un shock para las empresas que basaron su modelo de negocios en una realidad que ya no aplicaba. Muchos bancos, financieras y aseguradoras quebraron como consecuencia directa e indirecta de su participación en la crisis, pero también muchas empresas, en especial pymes, que no pudieron soportar la carga de gastos ante la baja de consumo y la imposibilidad de conseguir un préstamo.

Las empresas de retail y de vestimenta tuvieron que replantear sus negocios, creando marcas y productos baratos, pero de calidad, que se ajustaran a las nuevas exigencias del consumidor. El turismo y el sector restaurantero tuvieron que comenzar a ofrecer experiencias en lugar de lujo. Todos los productos y servicios tenían que dar un valor sobre la personalidad individual del consumidor, característica que busca el millenial.

El sector tecnológico por su parte, en especial el e-commerce, fue el que mayor provecho sacó a la crisis, al sentar un modelo de negocio de bajos costos, que brindaba una variedad de productos nunca antes vista, y a un precio menor.

La historia se repite

En toda crisis existen ganadores y perdedores. En el siguiente artículo daré unos ejemplos de como los propietarios de pymes pueden empezar a analizar en qué manera va cambiar el mercado, y en especial sus clientes, para poder seguir siendo relevantes en sus decisiones de compra.

Norway Reports

About the author

Rafael Chavez

Redactor para JCI.
Chief Economist en Castbord Consulting.
Apasionado de la industria cervecera, no siempre para beberla.